¿Existen estos lugares?
¿Hay diferencia entre el Infierno y el Lago de Fuego?
¿Quienes Irán a esos lugares?
¿Por qué?
¿Cuándo?
¿Podemos evitar esos lugares?
¿Cómo podemos evitarlos?
la pregunta si existen o no existen estos lugares, tenemos que acudir a las Sagradas Escrituras, la Biblia. Y en ella escuchar el testimonio del Señor Jesús que sabe lo que dice porque ha visto las cosas de las cuales habla. Jesús dijo: “De cierto de Cierto te digo que, lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos” (Juan 3:11). Basados en el testimonio de Jesús, tenemos que creer que esos lugares existen porque Jesús habla más del Infierno que del Cielo en la Biblia.
Por nuestra parte, no vamos a especular, sino que estaremos señalando lo que la Biblia enseña sobre este tema. Lo que realmente cuenta es lo que Dios dice en la Biblia, pues no hay ninguna otra autoridad que nos pueda decir la verdad de lo que hay más allá después de la muerte.
En la Biblia el término Infierno es traducido de la palabra hebrea Seol, o del griego Hades. Ambas significan: el mundo desconocido. Estas palabras hacen referencia a tres lugares dependiendo del contexto, que son a saber: el Infierno, el Lago de Fuego, o el sepulcro. Cuando la palabra Seol o Hades aparece en la Biblia, hay que examinar el contexto para determinar a cual de estos tres lugares se refiere.
DIFERENCIAS ENTRE EL INFIERNO Y EL LAGO DE FUEGO
1) El Infierno es temporero, en contraste al Lago de Fuego que es eterno.
2) El Infierno es temporero porque será substituido por el Lago de Fuego que permanece para siempre jamás. Podríamos comparar el Infierno a la cárcel, donde el confinado espera juicio; y El Lago de Fuego al Presidio, donde el condenado cumple su sentencia de cadena perpetua.
3) Al Infierno van las Almas de las personas que mueren sin Cristo. Mientras que al Lago de Fuego serán lanzados vivos en carne y hueso los condenados, después de la segunda resurrección, como resultado del Juicio Final.
EL INFIERNO.
Veamos donde los profetas, por inspiración divina, ubican el Infierno: “El camino de la Vida [es] hacia arriba al entendido, para apartarse del Infierno abajo” (Proverbios 15:24 AV). “Porque tu misericordia es grande para conmigo, y has librado mi alma de las profundidades del Seol” (Salmo 86:13 RV). Nótese que dice: mi alma, no dice mi carne o cuerpo. Por lo tanto no está hablando del sepulcro. Además la palabra profundidades no puede ser de seis pies bajo la tierra. Desde puntos opuestos del globo terrestre, hacia abajo y profundo señala al centro de la tierra. Por lo tanto podemos entender que el centro de la tierra es el lugar donde está ubicado el Infierno. No debe ser extraño, pues los volcanes nos dan prueba inequívoca del intenso calor debajo de la tierra. Pero de todos modos, donde esté ubicado no es lo importante; lo importante es saber que existe.
El Infierno es de carácter temporero porque sólo durará hasta el final de "el Milenio." En esa ocasión las almas en el Infierno serán devueltas para ser re-unidas a sus respectivos cuerpos materiales, que entonces serán recogidos del polvo de la tierra para ser resucitados en la segunda resurrección (Daniel 12:2) (Juan 5:28-29). Toda la triunidad del hombre, cuerpo, alma y espíritu volverán a integrarse en la persona que eran antes de morir. Cada individuo que nació en este mundo y que murió sin Cristo, por sí mismo comparecerá al Juicio del Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:11-15).
Así es la perfecta Justicia de Dios. Todo hombre durante su vida pecó en cuerpo, alma y espíritu. Es pues justo que también en el mismo cuerpo, alma y espíritu sea juzgado según las obras que hizo en la tierra. Todos aquellos que sus nombres no aparezcan escritos en el libro de la vida serán lanzados al Lago de Fuego (Apocalipsis 20:15).
En el Juicio Final el hombre sin Cristo será juzgado sin misericordia, porque rechazó la Misericordia y el Amor de Dios que es en Cristo Jesús; Será juzgado sin abogado, porque Cristo será el Juez y no el abogado.
EL LAGO DE FUEGO
Las Sagradas Escrituras no nos revelan la ubicación del Lago de Fuego. La Biblia sí dice que el Lago de Fuego es un lugar preparado para el diablo y sus ángeles (Mateo 25:41). Más adelante en el versículo (46) nos dice que los injustos irán a ese lugar de castigo eterno. El Lago de Fuego ahora está vacante, pero será inaugurado por dos personas vivas. Estas dos personas son: el Anticristo y el Falso Profeta “Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un Lago de Fuego que arde con azufre” (Apocalipsis 19:20). Esta Escritura confirma el hecho de que al Lago de Fuego serán lanzadas personas vivas en carne y hueso. Este evento, todavía futuro, sucederá al final de la Gran Tribulación.
Hay un segundo evento que está relacionado con la cita anterior, el cual sucederá mil años después. Por medio de este segundo evento podemos ver que el tormento para los condenados será eterno, y no serán exterminados por las llamas. “Y el diablo que los engañaba, fue lanzado en el Lago de Fuego y Azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás” (Apocalipsis 20:10 AV).
Si analizamos estas dos últimas Escrituras, podemos llegar a varias conclusiones:
En primer lugar, en estos dos eventos hay una separación de tiempo de mil años. La bestia y el falso profeta están todavía allí vivos. Por lo tanto, vemos que el fuego de tormento no los ha consumido. En segundo lugar, vemos que estos dos individuos junto con el diablo serán atormentados para siempre jamás. De seguro que ellos no van a estar allí solos, sino que también estará allí todo ser humano que fue engañado por el diablo, y no fue salvo de esta condición por Fe en el Señor JesuCristo (Apocalipsis 14:9-11).
El fuego eterno no va a destruir el cuerpo resucitado de los condenados. Jesús nos enseña esta realidad cuando dijo: “Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al Infierno. Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al Infierno” (Mateo 5:29-30 AV). También una Escritura paralela con ésta, varias veces, añade: “donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:43:48). Nótese que Jesús no está hablando de almas que van al Infierno, sino de cuerpos físicos con manos, pies y ojos. Sin duda que el término Infierno en estos textos se refieren al Lago de Fuego.
PERO, HAY BUENAS NOTICIAS
Dios es misericordioso, y ama al pecador, aunque aborrece su pecado. Y como no desea que ninguno perezca, ha provisto un escape gratuito para nosotros. Escuchemos como Dios te invita a arreglar tu caso fuera del tribunal: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18). Es decir, que Dios tiene una fórmula especial para limpiar tus pecados. Esa fórmula es la Sangre de JesuCristo. Solamente la Sangre de JesuCristo tiene virtud de limpiar nuestros pecados. (1ra Juan 1:7) (Col 1:14) (Apo 1:5, 5:9). Amigo, no espere usted llegar al Juicio Final porque va a perder ante la Justicia de Dios.
Usted puede ser justificado ante Dios solamente por Fe en JesuCristo, y no tendrá que ir al Juicio Final: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en El cree, no se pierda mas tenga Vida Eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. El que en el cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el Nombre del Unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:16-18).
Amado lector, si no estás salvo ven a Cristo Jesús ahora mismo, no esperes que sea muy tarde. Invoca su Nombre y pídele que te perdone tus pecados y te salve. El Señor te oirá porque no está lejos, y te perdonará porque el vino a buscar y salvar lo que se había perdido. Además prometió que si vienes a El, nunca te echará fuera. Amén.




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